Families jogging with children near Barcelona’s Arc de Triomf
Consejos / Crianza / experiencia

Antes de seguir, te miras y después sigues

Descansar es una necesidad básica para todas las personas. En el mundo de la crianza se necesitan energías extras y para lograrlas se necesita descansar física y mentalmente. El reposo o el hecho de despejar la mente pueden ser herramientas importantes dentro de una vida en la que no sólo se es padre.

Woman studying at a table with paperwork, books, laptop, and coffee
A woman studies at home, surrounded by paperwork, books, and a laptop in the evening.

D de descanso, D de dinamita

El descanso es vital y aunque cada ser vivo descansa de una forma diferente, siempre necesita cesar su actividad y reposar. Aunque no lo parezca, los padres también somos seres vivos. Cuando estamos inmersos en la tarea de cuidar y criar a nuestros hijos, se nos olvida que también necesitamos recuperar fuerzas para seguir. Y como no tenemos poderes mágicos, NECESITAMOS DESCANSO.

Los padres somos muy duros, y cuando tenemos que hacer algo con nuestros hijos, logramos una resistencia enorme al cansancio. Somos la dinamita que, a veces, se necesita en muchas situaciones para resolver muchos enredos.Somos los recursos para afrontar varios frentes en el mismo día. La explosión de soluciones que tenemos en la manga nos hace olvidar que para explotar y resolver, antes necesitamos tener la pólvora a punto para que la llama la pueda hacer explotar.

 Si tienes el arco siempre tenso, muy pronto lo romperás.

Gayo Julio Fedro

Debemos mantener presente en nuestras mentes que necesitamos estar bien para hacerlo mejor. Parar y seguir más tarde no debería de ser una opción, debería de ser algo más prioritario. En bastantes ocasiones, no escuchamos a nuestro cuerpo cuando nos manda las señales. No escuchamos a nuestro cuerpo porque se trata de nuestros hijos. Ellos son lo primero. Son nuestra prioridad, y, por supuesto, no nos lo permitimos. Este ritmo de seguir siempre nos hace olvidarnos de nosotros, y explotamos. Pasamos de ser la chispa que resuelve a ser la pólvora que explota y genera más estancamiento, y a veces daños colaterales, que una solución. Si añades colegio,trabajo, tráfico, actividades extraescolares, mantener nuestro hogar y las labores del día a día a la bomba, la detonación puede ser muy grande.

Cuando estalla la bomba, hay daños, más o menos asumibles, humo y se genera caos en una situación rutinaria de un día normal de padres e hijos en casa, en el supermercado, entrando a casa, llegando al polideportivos o a la academia.

Tiempo para todo.

No creo que tenga que describir aquí el ritmo que llevamos los padres, a diario, desde que suena el despertador hasta que conseguimos volver a meternos en la cama para cerrar los ojos. Supongo que tampoco es necesario recordar que los días que no tenemos que ir al trabajo, porque no toca, bregamos más que en nuestro puesto laboral en nuestra casa. Puede parecer una exageración, pero no lo es, es una realidad. Compaginamos tantas cosas, que es totalmente normal que estemos cansados, e incluso, que tengamos momentos que nos sintamos agotados.

Desconectar de todo no es pasar de todo. Sólo necesitamos interrumpir nuestra rutina, dedicarnos un momento a nosotros mismos para recargar las pilas y continuar con lo de antes pero con más ganas. Otra visión puede llegar despejando la cabeza, puede llegar tras diez minutos de relajación o con un paseo hasta el supermercado, comprar y volver a casa. Necesitamos soltar un poco el cuerpo y desobstruir la mente, aunque sea sólo unos minutos. Minutos que nos dedicamos a nosotros mismos. Tiempo en el que hacemos algo por nosotros y para nosotros.

Posibilidades

Puedes salir del trabajo e irte a tomarte un café de diez minutos sol@ a una cafetería dónde no te conoce nadie.

Puedes salir de casa sol@ a dar un paseo.

En casa, puedes sentarte, apagar todos los aparatos electrónicos y disfrutar del silencio.

Puedes ir andando a ese sitio sin tener que coger el coche.

Puedes sentarte a leer una revista en un banco en la calle.

Puedes coger el camino largo en lugar del corto para llegar al sitio.

Puedes olvidarte el teléfono cuando vas de compras.

Puedes esperar en el coche hasta que salga(n) tu(s) hijo(s) y así no hablar con nadie.

Puedes levantarte de la cama antes que nadie de tu familia para irte a hacer deporte.

Puedes apuntarte a un club de lectura o al gimnasio.

Puedes pedirle a los abuelos que una tarde, o dos, a la semana, recojan ellos a tus hijos.

Puedes fijar una noche al mes de cena con amig@s.

Todo lo que se te ocurra bien hecho está porque te lo pide tu cuerpo, escúchalo.

Conclusión

Soy una madre divorciada, que vive a trescientos kilómetros de su familia, que tiene un hijo que en lugar de sangre en las venas tiene T.N.T, os recomiendo que paréis cuando lo necesitéis, yo o lo hago o exploto.

He descubierto la necesidad de parar, recobrar fuerzas, despejar la mente y seguir, es mucho mejor que estallar. Cuando explotas te sientes peor que antes porque no controlas nada. Por eso, descansa, desconecta, haz algo que te haga sentirte bien para continuar. Y si lo haces, lo harás todo mejor y te sentirás mejor.

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Autor

madreartistaenpotencia@gmail.com
En este blog te voy a contar cómo estoy llevando mi arte de ser madre. Anécdotas y situaciones en las que voy aprendiendo a salir hacia delante. Además de madre, soy más cosas, y cuesta combinar todo, pero nunca hay que detenerse. Los días malos sólo duran 24 horas.#DontStopMeNow #NeverGiveUP

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17 julio, 2026