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Introducción
Hay un refrán español que dice » Caer en saco roto». Nos gusta usar este refrán haces un esfuerzo, grande o muy grande, pero es inútil, es decir, infructuoso. Todos hemos pensado en este dicho popular cuando hacemos actividades o vivimos situaciones diarias con nuestros hijos en las que tenemos la sensación de que todo lo que hacemos o sus cerebro no quiere procesarlo o no lo estamos haciendo como se debería porque no da frutos. Y eso es lo que nos desespera y nos hace dudar si debemos seguir haciéndolo así.
Toda carrera necesita una preparación, una realización de la prueba y por supuesto, llegar a la meta.
En el mundo del running, un «fondo» se refiere a una sesión de entrenamiento donde se corre una distancia larga a un ritmo suave y constante. Su objetivo no es ir rápido, sino acumular kilómetros para acostumbrar al cuerpo a la fatiga, fortalecer músculos y tendones, y desarrollar la capacidad mental.
La preparación
Primeramente, mucho antes de correr el día de la carrera, como buena prueba deportiva que es, es necesario hacer un acondicionamiento físico y mental previo. Hacemos una programación deportiva, y de forma progresiva, con la intención de mejorar nuestra condición física para llegar al momento de la carrera de la mejor manera posible.
Si trasladamos esta preparación a la carrera de la crianza, nosotros no rellenamos ningún formulario. No tenemos dorsal, ni material deportivo, y ni siquiera una zapatillas nuevas. Simplemente sabemos que vamos a correr, sabemos que vamos a ser padres y nos planificamos para hacerlo. Tenemos meses por delante para comprar cosas, y prepararnos para el día de la carrera. Sea como sea, vamos a estar en la línea de salida preparados para, con nuestra mente y nuestro cuerpo preparados, y con ilusión de participar en esa carrera.

El desarrollo de la prueba
Educar a nuestros hijos es un entrenamiento constante enmarcado en un mundo de consejos previos, experiencias contadas, y datos leídos de páginas web o revistas. Hay muchas cosas a las que hacemos caso, y otras a las que no. Existen ítems que no parecen importantes tener en cuenta y otros que no. Cuando tú tienes claro que los estás haciendo bien,tienes que aguantar los embistes de la situación porque tu objetivo no es ser el corredor más rápido, tu objetivo es correr y terminar la carrera.
Nunca sabemos cuando va a terminar la crianza por eso se nos pide más resistencia que velocidad, porque lo importante no es cuando logres el objetivo, si no ver que tu hijo llega a la meta, o sea, que tu hijo lo consiga. Cuando tu hijo muestra eso que tanto te ha costado que aprenda, o entienda, ahí lo has conseguido. En este sentido, por eso, hago la analogía entre ambas cosas, sin olvidar nunca que hay que aguantar hasta la meta y nunca abandonar.
Conclusión
Mantén tus decisiones por convicción no por cabezonería. Hay que recordar que nosotros los padres visualizamos el mundo de una forma diferente a la de nuestros hijos. Nuestra visión de futuro ellos no la tienen igual, ellos funcionan a corto plazo. Las posibles consecuencias de las cosas que hacemos son difíciles de valorar cuando estás creciendo, ya que en realidad, poco saben de la vida como nosotros.
Nos va a tocar ser fuertes, y soportar desafíos diarios. Nuestros hijos son y serán siempre nuestro Talón de Aquiles. Nos van a desafiar e incluso a cuestionar en muchos momentos.
Mi consejo como madre es que aguantéis las envestidas que se nos van a dar durante el camino de la educación de nuestros hijos. Aceptar siempre consejos, y no os toméis los comentarios como algo personal, el consejo viene de otra persona, no tiene por qué aplicarse en tu vida. Evitar conflictos e intentar tomar los caminos más fáciles para seguir. De cada situación algo bueno habrá y un pasito habrás dado hasta la meta. Pasito a pasito llegarás.
Pensad que todos los días sale el sol, y que dentro de un año mirarás lo que te pasó y te reirás.