Una mascota es un miembro de nuestra familia. La decisión de incluirlo en nuestro hogar es una decisión conjunta, llena de responsabilidad, y debe ser un capricho. Si la familia crece, también crecen las tareas, las responsabilidades, las obligaciones y la necesidad de proporcionarles bienestar. Al mismo tiempo, con ellos nos llegan momentos llenos de ternura y cariño.

Primeros pasos
En primer lugar, en esta parte me gustaría hacer referencia a las ideas que, a nosotros como padres nos llenan la cabeza cuando se nos plantea la posibilidad de tener una mascota en casa. Sea del tipo que sea,ese animal va a convivir con nosotros, y nos va a suponer trabajo y gastos. Una animal de compañía representa además una gran responsabilidad para todos los miembros de la familia. Junto con la decisión de tener mascota llegarán las distribuciones de las tareas y el compromiso de hacerlas.
Aumentar la familia con una mascota puede ser un buen camino para introducir responsabilidades a nuestros hijos. Poco a poco se las pueden ir encargando cosas con más o menos complejidad, como ayuda también a su desarrollo o crecimiento. Pero es cierto que, sin poder evitarlo, nosotros estaremos siempre en la retaguardia para ayudarles. Supervisar se puede enfocar como cuando les ayudamos a caminar, no los dejamos solos, nos duele la espalda de sujetarlos, nos dan sustos, pero luego ellos van solos.
Llega el momento
Después de abrir la puerta de nuestra casa a un nuevo miembro, hay que hablar de las sensaciones que nos llenan cuando conocemos a un animal que convivirá con nosotros en nuestro hogar. Este nuevo miembro nos hará compañía, crecerá, se hará mayor, algo romperá,…, va a depender de vosotros para comer, para pasear, para estar aseado, para llevarlo al veterinario,.., en fin, un poco de todo. Sentimientos cruzados. La responsabilidad, las anécdotas graciosas, el cariño, los días que lo abandonarías todo y saldrías corriendo, y las ganas de llegar a casa y verle la carita todo irá mezclándose.
Las mascotas son una parte de nuestra vida, pero nosotros somo su vida entera.
A groso modo, hablaré de las principales responsabilidades que asumimos para garantizar el bienestar de nuestra mascota. Cuidados básicos: alimentación adecuada, agua limpia y fresca y un refugio adecuado. Su buen estado de salud es nuestro compromiso: Vacunas, desparasitación y visitas al veterinario cuando sea necesario no son opcionales con el coste que supone. Se deben que asumir estos gastos. Nunca nos nos podemos olvidar de su atención emocional. Tiempo de juego, ejercicio, cariño y sociabilización están dentro de este conjunto de competencias o atribuciones necesarias para una buena vida en común.
Nuestro día a día con ellos
Para finalizar, sólo quiero decir que nadie te obliga a hacer nada. Cuando se elige tener una mascota, se acepta estar en otro nivel como ser humano, y a tener una familia más reclamante y compleja. No vale arrepentirse, no vale abandonar, no vale maltratar, no vale regalar, no vale vender, no vale ser cobarde, no vale escurrir el bulto, no vale no hacerlo tú porque sabes que alguien lo hará.
Hay que estar ahí para lo bueno y para lo malo. Respeta su vida, haz todo lo mejor que puedas, porque todos hacemos lo que podemos y con cariño, paciencia y humanidad.

